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Lectura: 1 Corintios 1: 10-17

Versículo destacado“Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Corintios 1:10)

Tema: Unidad en la Iglesia

Comentario: Antes de escribir la  primera epístola, Pablo se había enterado que había conflictos entre los corintios. La causa era que se habían comenzado a formar partidos en la congregación. Unos estaban a favor de Pablo, otros a favor de Apolos, otros a favor de Pedro, otros decían estar únicamente a favor de Cristo. Puntualmente, no conocemos los pormenores que habían llevado a estos conflictos, pero lo peligroso era que se estaba perdiendo la unidad y la paz de la congregación. El apóstol reaccionó firmemente ante esto, pues los cristianos no deben copiar los modelos del mundo formando facciones y partidos antagónicos que pongan en riesgo la vida de la iglesia. Al Señor Jesús le costó su vida formar la comunión de su pueblo y nadie debe tener el atrevimiento de fomentar el cercenamiento de la iglesia, ya que es el Cuerpo mismo de Cristo en la Tierra. Cuando alguien con intención o por indiferencia promueve las divisiones o conflictos en la congregación, debe saber que está participando en un pecado grave: la mutilación del Cuerpo de Cristo. El mismo Señor Jesús había orado“para que todos (sus discípulos) sean uno… para que el mundo crea” (Juan 17:21). Por eso, al escribir su carta, Pablo invoca su autoridad apostólica y urge a los corintios diciendo: “amados hermanos, les ruego por la autoridad de nuestro Señor Jesucristo que vivan en armonía los unos con los otros” (1 Corintios 1:10, Nueva Traducción Viviente). Un mandamiento de la ley de Cristo es aprender a vivir en armonía, en paz y procurando caminar unánimes con nuestros hermanos. “Unánimes” es una linda palabra, tiene que ver con tener una misma alma, una unión profunda. Este sentir, es precisamente el que Pablo rogó a sus hermanos que debían tener ante la situación conflictiva que se había planteado. Él escribió pidiendo “que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Corintios 1:10 b). En las cosas esenciales del Evangelio, el desafío es caminar juntos sin movernos de la verdad, pero en las cosas que la Palabra de Dios no fija posición y tienen que ver con opiniones  el desafío es caminar con tolerancia, libertad y respeto. ¡Fuimos llamados a sobrellevar las cargas los unos de los otros, no a condenar a los demás o a competir o pelear con ellos!

¡Qué la gracia y la paz de Dios sean sobre sus vidas!

En Cristo,  Julio Fernández