¿Cuál es nuestra condición interna real y verdadera delante de Dios? ¿Ocultamos pecados y rebeliones contra el Creador? ¿Está rota nuestra comunión con Dios? ¿Vagamos sin sentido y parece que hemos perdido la brújula espiritual? Tal vez, necesitemos reflexionar, arrepentirnos y deseemos volver a Dios arrepentidos. Nuestra lectura de hoy, nos ayudará a descubrir 7 pasos para encarar el camino de regreso a nuestro Padre Celestial.
Lectura Bíblica: Nehemías 9:1-5
Tema: Siete pasos de un verdadero arrepentimiento.
Versículo destacado: “Y ya se había apartado la descendencia de Israel de todos los extranjeros; y estando en pie, confesaron sus pecados, y las iniquidades de sus padres”Nehemías 9:2
Comentario: El libro de Nehemías nos narra la historia de cómo el pueblo de Israel manifestó sincero arrepentimiento al entrar en conciencia de la gravedad de su pecado contra el Creador. Nuestro pasaje de hoy, detalla siete pasos que la nación dio buscando la restauración de su relación con Dios.
Primero, buscaron a Dios a través del ayuno y la aflicción de espíritu. Es decir, reconocieron su propia bancarrota espiritual, no dieron excusas y reconocieron sus faltas. En Nehemías 9:1, leemos: “El día veinticuatro del mismo mes se reunieron los hijos de Israel en ayuno, y con cilicio y tierra sobre sí”. El pueblo entendió la gravedad de su pecado y realizó una manifestación externa demostrando la compunción que pesaba sobre su espíritu. Externalizaron, a través del ayuno, la vestimenta y gestos de dolor, la vergüenza que sentían al haber infringido las leyes de Dios.
En segundo lugar, se separaron del mundo. Dice el versículo 2, que se habían“apartado…de todos los extranjeros” con el fin de no imitar sus costumbres ni sus prácticas idolátricas. De esta manera, ya no tendrían la tentación de copiar las tradiciones de las culturas circundantes, sino que se mantendrían como una nación santa, apartada para el único Dios verdadero.
Los israelitas continuaron haciendo una confesión de sus pecados. Es decir, verbalizaron – sin rebajar la gravedad de lo que habían hecho – todas sus infracciones a la ley de Dios. Fueron concretos y claros. No cubrieron ni minimizaron su mal comportamiento.
En cuarto lugar, volvieron a la Palabra de Dios. Comprendieron que habían extraviado sus caminos por no atender al consejo de Dios. Habían perdido el rumbo por dejar el libro de Dios. Ahora, estaban cambiando de actitud. El versículo 3 dice: “Y puestos de pie en su lugar, leyeron el libro de la ley de Jehová su Dios la cuarta parte del día…”. Arrepentidos, estaban cambiando de rumbo y volvían a las Santas Escrituras de las que se habían apartado en abierta rebelión o indiferente actitud. Comprendieron que tenían que volver a descubrir la voluntad de Dios para sus vidas y para esto tendrían que escudriñar con tesón los libros sagrados que habían abandonado. Había llegado el día de atender a sus sabios consejos.
El pueblo siguió demostrando su arrepentimiento en una escalada de loables prácticas espirituales. Ahora, nos cuenta el relato que, luego de que “confesaron sus pecados,… adoraron a Yahweh su Dios” (v.3). Ayunaron, lloraron, se separaron del mundo, confesaron sus pecados, escudriñaron la Palabra de Dios y, ahora, adoraron a ese Dios que perdona y dispensa nuevas misericordias cada mañana. ¡Qué hermoso cuadro! ¡El verdadero arrepentimiento lleva a una exultante adoración del Gran Dios Perdonador!
El sexto peldaño que escalaron en su revitalización espiritual fue su clamor a Dios en alta voz como un pueblo unido en la fe. El versículo 4 dice: “Luego se levantaron sobre la grada de los levitas…y clamaron en voz alta a Jehová su Dios”. La congregación de Dios estaba nuevamente en buen curso. Ahora, sintiéndose perdonados y aceptados ante Dios, podían levantar sus brazos y su voz clamando al Creador y proclamando su nombre.
En última instancia, la congregación alabó gozosa al Señor Todopoderoso. En el versículo 5, leemos: “Y dijeron los levitas…: Levantaos, bendecid a Jehová vuestro Dios desde la eternidad hasta la eternidad; y bendígase el nombre tuyo, glorioso y alto sobre toda bendición y alabanza”. ¡El arrepentimiento verdadero siempre lleva al gozo y a la alabanza al Creador!
¡Qué bueno es saber que las Santas Escrituras se escribieron para animarnos y para que nos sirvan como ejemplo de cómo conducirnos en la vida! Este relato del libro de Nehemías debe hacernos reflexionar. ¿Cuál es nuestra condición interna real y verdadera delante de Dios? ¿Necesitamos arrepentirnos y llorar por nuestros pecados? Si es así, no demoremos el clamar a Dios en verdadero arrepentimiento. Seguir los 7 pasos, en los que hoy nos detuvimos, nos devolverán – también a nosotros – el gozo de sabernos perdonados y restaurados a la comunión plena con nuestro Padre Celestial.
¡Qué la gracia y la paz de Dios sea sobre su vida!
En Cristo, Julio Fernández
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