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Lectura Bíblica: Colosenses 2:4-7

Versículo destacado: “Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él”. Colosenses 2:6

Tema: Resistir el engaño.

Comentario: El apóstol Pablo expresa que todo lo que viene diciendo en su epístola tiene un propósito: ¡que los colosenses NO SE DEJEN ENGAÑAR! Los cristianos no son inmunes a los artilugios de sus enemigos espirituales, por eso deben estar atentos y firmes en su fe para no dejarse llevar por las ideas y errores que pretenden seducirlos. “¡Qué nadie los engañe!” es el grito de alarma que debe mantener despierto al pueblo de Dios. La palabra “engañar” quiere decir: “persuadir”, “extraviar”, “confundir por medio del uso de artimañas”. Pablo está diciendo que hay quienes pretenden extraviarnos de una sincera y sencilla fidelidad a Cristo. Estas personas pretenden manipularnos para que vayamos tras ellas y sigamos sus ideas. Ellas tratan – conscientes de esto o no – de hacernos perder el camino, de torcer nuestro rumbo y dejarnos confundidos y a la deriva alejados de Cristo. Es interesante prestar atención al método que utilizan para desviar a los fieles. Pablo dice que ellos usan “palabras persuasivas”. Esta expresión es la traducción de un solo vocablo griego que se usaba en el vocabulario judicial. Esta palabra se refería al discurso persuasivo de un abogado y a su habilidad para influenciar al tribunal para dar una sentencia favorable a su posición. La advertencia es clara: debemos tener mucho cuidado de los argumentos ingeniosos y de las palabras persuasivas con los que los mensajeros del error procuran trastornar nuestra fe. Los falsos maestros y sus discípulos son astutos, son manipuladores. Tratan de ganarse nuestra confianza y simpatía y luego se allegan a nosotros con palabras melosas y discursos atractivos. Por eso, en primer lugar, no deberíamos siquiera escucharlos. Pero, si les prestamos atención o les damos lugar, enseguida comenzaran a tender sus redes discursivas para atraparnos, confundirnos y alejarnos de una devoción plena y total al Señor Jesucristo. Pablo continúa su exposición diciendo a sus hermanos que si bien está lejos físicamente, en realidad en el espíritu está con ellos. Por eso, les escribe, porque los ama y porque su corazón late por el bien de ellos. Hoy, el gran apóstol, está cerca nuestro también. Gracias a las Santas Escrituras que forman el Nuevo Testamento, Pablo sigue acompañándonos para que sigamos el camino recto y verdadero. Haríamos bien en corresponder a su dedicación con nuestro aprecio valorando y estudiando sus dichos. Pablo luego expresa su alegría, no dejándose entristecer por la situación que lo alarma y lo preocupa. Él dice que está contento y alegre y que se goza por sus hermanos en Colosas. Dice que él sabe que ellos están viviendo su fe de una manera ordenada “con una buena disciplina” y “bien alineados”. Si bien los falsos maestros estaban buscando entrar en la congregación, los colosenses estaban resistiendo. El peligro era latente, pero los creyentes no habían sucumbido. Estaban manifestando una fe firme en Cristo y estaban resistiendo bien alineados con las verdades del Evangelio. Esto hacía que el apóstol Pablo se sintiera feliz y lo animaba para seguir exhortando a los discípulos a que se mantuvieran fuertes y firmes en la lucha. Él les dio y nos da tres consejos. Primero, así como recibimos y nos entregamos a Cristo, AHORA DEBEMOS SEGUIR SUS PASOS (v. 6). Ahora, debemos andar como él anduvo. Debemos resistir al Maligno y a sus enviados y aferrarnos a la voluntad de Dios revelada en su Palabra. La fe que manifestamos en Cristo debe traducirse en hechos. Debemos huir del susurro meloso de los falsos maestros y sus enseñanzas y debemos enfocarnos en seguir a Cristo. Segundo, DEBEMOS ARRAIGARNOS EN CRISTO. Es decir, debemos echar grandes raíces que nos sujeten a nuestro Señor y que nos mantengan firmes y erguidos cuando los vendavales arrecien con ímpetu. La única forma de resistir y perseverar en el camino de Dios es tener una sólida fe en Jesucristo y una íntima relación con él. Debemos echar raíces en Cristo, si queremos mantenernos fuertes espiritualmente y crecer. Estas raíces en Cristo también nos ayudarán a estar bien alimentados y nutridos para enfrentar a la carne, al mundo, al Maligno y a sus secuaces sean estos espirituales o humanos. En otro lugar, las Escrituras dicen que “el que quiera estar firme mire que no caiga”. La única forma de no caer es estar en comunión constante con Cristo a través de una fe sólida. En tercer lugar, Pablo nos aconseja que EDIFIQUEMOS TODA NUESTRA VIDA SOBRE CRISTO. El Señor Jesús debe ser nuestro fundamento. Sobre él debemos edificar nuestra vida. Nuestras decisiones deben ser tomadas basadas en su voluntad revelada en las Santas Escrituras. No debemos basar nuestra fe en cuentos o lógicas humanas. Nuestras creencias y decisiones deben basarse en fundamento espiritual verdadero, sólido y duradero. Ese único fundamento espiritual es Cristo. Pablo concluye diciendo que si seguimos sus buenos consejos nuestra fe será confirmada, es decir, será firme y tendrá valor eterno. Además, rebosaremos de alegría, gozo y felicidad dando siempre gracias a Dios por todo.

¡Qué la gracia y la paz de Dios sea sobre su vida!

En Cristo, Julio Fernández