Lectura Bíblica: Colosenses 2:11-15
Versículo destacado: “En él también fuisteis circuncidados…sepultados con él en el bautismo… fuistéis también resucitados con él…” Colosenses 2:11-12
Tema: La circuncisión y el bautismo cristianos
Comentario: Habiendo explicado en el versículo diez que los cristianos estamos completos en Cristo por nuestra unión con él, Pablo desarrolla en los versículos siguientes otros cuatro resultados obtenidos de nuestra unión con Jesucristo al confiar en él.
Primero, ocurrió que FUIMOS CIRCUNCIDADOS (vers. 11). Los falsos maestros enseñaban que los creyentes en Cristo debían someterse al rito judío de la circuncisión para lograr una posición aceptable delante de Dios. Pablo niega esto explicando que en Cristo ya hemos sido circuncidados espiritualmente. Recordemos que en el Antiguo Testamento la circuncisión era un rito que se practicaba a todos los varones de israelitas al octavo día después de su nacimiento (Génesis 17:12) y que era una señal de ingreso de la persona al pacto del pueblo de Israel con Dios. Sin embargo, las Sagradas Escrituras Hebreas también hablaban de la necesidad de una circuncisión interna, del corazón (Deuteronomio 10:16; 30:6; Levítico 4:4; 6:10; 9:26; Ezequiel 44:7,9). Es decir, que la circuncisión también era un símbolo o señal de la separación del pecado con el fin de consagrarse a Dios y a su servicio. El apóstol Pablo resalta esta idea veterotestamentaria de la circuncisión como señal de corte con el pecado y explica que“cuando ustedes llegaron a Cristo, fueron circuncidados, pero no mediante un procedimiento corporal. Cristo llevo a cabo una circuncisión espiritual…” (Nueva Traducción Viviente). La circuncisión cristiana no es sólo para varones y algo físico, sino que es espiritual y ocurre en todo creyente (ya sea hombre o mujer) al momento de confiar en Cristo como Señor y Salvador. Ya no es una pequeña extirpación física, ahora representa “echar” todo “el cuerpo pecaminoso carnal” de la vida del hijo de Dios. Al ser circuncidados en Cristo, toda “la carne” (expresión que se refiere a toda nuestra naturaleza humana caída) es echada fuera y ya no tiene poder sobre el creyente. Esta circuncisión espiritual hace posible que cortemos nuestra relación con el primer Adán y entremos en una relación estrecha, inseparable y eterna con el segundo Adán, nuestro Señor Jesucristo. Además, nos marca como miembros del pueblo de Dios, el Israel espiritual, y nos hace participantes del Nuevo Pacto establecido sobre la sangre de Cristo y mejores promesas.
El segundo resultado de nuestra unión con Cristo que aprendemos en este pasaje es que FUIMOS SEPULTADOS CON CRISTO (vers. 12). Esta unión con Jesús en su muerte quedó representada en nuestro bautismo. Una mejor traducción sería: “habiendo sido cosepultados con él en el bautismo” fuimos levantados luego a novedad de vida. Cuando nos bautizamos, estamos dramatizando lo que ocurre espiritualmente en nosotros cuando creemos en Cristo. Al confiar en él, somos muertos como él murió y somos levantados como él lo fue. Así, somos transformados en una nueva creación en Cristo. Él no sólo nos salva de recibir un castigo eterno, Dios nos recrea al ser unidos a Cristo. Así, somos hechos nuevas criaturas. En el bautismo representamos nuestra muerte al pecado, a una vida rebelde. Representamos la muerte de nuestro ser atado al primer Adán, para ser vueltos a nacer como nuevas criaturas unidas al Segundo Adán, Jesucristo.
Tercero, FUIMOS RESUCITADOS CON CRISTO (vers. 12). Recordemos que el bautismo del que participa el cristiano al confiar en Cristo no es sólo el bautismo en agua. El creyente también es bautizado con el Espíritu Santo. El verbo “bautizar” quiere decir “sumergir” así que no sólo fuimos sumergidos en agua en el bautismo físico, sino que fuimos “sumergidos”, inmersos, en la vida del Espíritu, en la vida de Dios. Fue el Espíritu Santo quien nos levantó a una nueva vida resucitada al venir a morar en nosotros cuando confiamos en Cristo como Señor y Salvador. Todo lo viejo muere cuando somos sepultados en Cristo. Una nueva vida resucitada comienza cuando somos unidos a él por la fe. Recordemos siempre que somos nuevas criaturas y nunca permitamos que el Maligno nos atormente con recuerdos de nuestra naturaleza sepultada.
Hasta aquí Pablo uso dos figuras para referirse a la unión del creyente con Cristo. Una, la CIRCUNCISIÓN y otra el BAUTISMO. Con la circuncisión, Pablo expresó que el cristiano ahora es circuncidado espiritualmente por Cristo siéndole quitada toda la“carne” que es el asiento del pecado y la rebelión contra Dios. Esta circuncisión es una señal de pertenencia a Cristo y de comunión con él. También lo es de ingreso al nuevo pacto y a la iglesia de Dios. Con la figura del bautismo, Pablo enseñó que el creyente es una nueva criatura (2 Corintios 5:17) recreado en Cristo Jesús a través de la identificación en su muerte y en su resurrección.
Sabiendo estas cosas, ¡qué el Señor nos de su gracia y su poder para poder andar en novedad de vida como nuevas criaturas!
¡Qué la gracia y la paz de Dios sea sobre su vida!
En Cristo, Julio Fernández
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