Lectura: Éxodo 17: 8-16
Versículo destacado: “Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre: Yavé-Nisi” (Éxodo 17:15)
Tema: El Eterno Dios es nuestra bandera.
Comentario: Israel tenía ante sí un enemigo y debía presentar batalla. Moisés ideó una doble estrategia. Por un lado, le dio una orden a Josué pidiéndole que dirigiera a sus hombres peleando contra los amalecitas. Por otra parte, el propio Moisés haría su parte. Se encargaría de levantar sus manos y su bastón al cielo desde la cumbre del collado para dirigir el destino de la contienda. Sucedió así que, mientras Moisés mantenía sus manos y la vara de Dios levantados, Israel prevalecía en la lucha; pero, cuando las bajaba, los amalecitas tomaban ventaja. ¡Quedó probado que la clave de la victoria israelita estaba en que las manos y el bastón del patriarca se mantuvieran extendidos al cielo! Finalmente, Aarón y Hur ayudaron a Moisés y le facilitaron una piedra para que él se sentara y ellos le sostuvieron sus manos levantadas. ¡Así la victoria de Josué fue contundente y los amalecitas fueron totalmente derrotados! ¡Israel había vencido! En señal de agradecimiento y honra a Dios, Moisés edificó un altar y lo llamó: “Yavé-nissi” que quiere decir “el Señor Dios Eterno es mi bandera”. Este es uno de los nombres de Dios que siempre debemos recordar: “Yavé-nissi”, Dios es nuestra bandera.Moisés estaba reconociendo que toda la victoria se la debían a Dios. Mientras otros pueblos marchaban con sus ídolos, banderas y estandartes; Israel tenía su bandera en el Dios Creador. Su bandera era más que un paño flameando en el viento. Más bien, su bandera era una Persona eterna que controla los vientos que soplan sobre la vida. Ese día, en su lucha contra los amalecitas, Israel estaba probando nuevamente que su poder y su victoria vienen de Dios quién es su bandera de protección y éxito. Moisés se encargó que Israel no olvidará esta gran verdad. En Deuteronomio 20:1-4, leemos:“Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, si vieres caballos y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, porque El Eterno tu Dios está contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto. Y cuando os acerquéis para combatir, se pondrá en pie el sacerdote y hablará al pueblo, y les dirá: Oye, Israel, vosotros os juntáis hoy en batalla contra vuestros enemigos; no desmaye vuestro corazón, no temáis, ni os azoréis, ni tampoco os desalentéis delante de ellos; porque El Eternovuestro Dios va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros”. Dios no cambia. Hoy todavía Dios sigue siendo “Yavé-nissi”, “El Eterno nuestra bandera”. Esto significa que es él quien nos da la victoria sobre todos nuestros conflictos, problemas y adversidades. Es él quien nos da la victoria sobre el pecado, el mundo, la muerte y el Maligno. En Isaías 11: 10 dice: “Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa”. Este versículo era una profecía sobre el Señor Jesús. Él es la “raíz de Isaí” que fue puesta por pendón, por bandera de su pueblo. Así, como los estandartes son levantados, también Jesús fue levantado en la cruz del Calvario y se convirtió en nuestra bandera segura de victoria. Jesús derrotó a todos nuestros enemigos y nos dio una victoria plena, segura y eterna. ¡Dios mismo es quien luchó, lucha y luchara nuestras batallas! ¡Nuestras batallas son sus batallas! ¡Su victoria es nuestra victoria! Así que, “hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza” (Efesios 6:10) por siempre.
¡Qué la gracia y la paz de Dios sean sobre sus vidas!
En Cristo, Julio Fernández
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