Spread the love

Lectura Bíblica: Génesis 16

Versículo destacado: “entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?  Por lo cual llamó al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve. He aquí está entre Cades y Bered.  Génesis 16:13-14

Tema: El Dios que nos ve

Comentario: Dios se nos revela en las Santas Escrituras con el nombre “El-Roi” que significa “el Dios que me ve”. Dios es omnipresente. Es decir, está en todo lugar, en todo tiempo y lo ve todo. También Dios es omnisciente, lo sabe todo. Dios no está alejado de su creación ni de nosotros. Dios está cerca. Cerca nuestro en cada situación. Cuando nadie nos ve, cuando creemos que estamos solos. Aún ahí, esta Dios. Más allá de la situación que estemos pasando. Dios es siempre “el Dios que me ve”.

En el libro de Génesis capítulo 16, la Biblia cuenta la historia de la conflictiva relación entre Sarai, esposa del patriarca Abram, y su sierva Agar, una joven egipcia que estaba a sus órdenes. La impaciencia y falta de fe de Sarai habían producido una tensa situación que dejó sin opción a la esclava. El texto bíblico dice que “como Sarai la afligía ella (Agar) huyó de su presencia” (Génesis 16:6). Era una situación delicada para Agar. Sola, en zonas desérticas, embarazada y sin sustento, Agar había sido empujada al borde de la tragedia. Sin embargo, en medio de esa calamidad, la Biblia relata que un ángel de Dios apareció para sostener y acompañar a la joven fugitiva.

Génesis 16:11-14 cuenta que el ángel de Dios le dijo a Agar: “He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción. él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará Pronto el ánimo y la esperanza volvieron a la vida de Agar y “entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve? Por lo cual llamó al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve. He aquí está entre Cades y Bered.”  

En los capítulos del Génesis donde encontramos esta historia, los protagonistas principales son Abraham, el gran patriarca y padre de la fe, y su esposa Sara. Sin embargo, la historia de Agar nos enseña una gran verdad: para Dios todos son importantes y él está ahí, siempre presente, para dispensarnos su compañía, su ayuda y su consuelo. Agar era sólo una esclava, un objeto olvidado y despreciado. Pero, Dios, el Dios “El Roi”, el Dios que nos ve, se compadeció de su situación y acudió en su ayuda.

El Salmo 139:7-12, nos recuerda a Dios como “El Roi”. Allí, el salmista escribió: “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba Y habitare en el extremo del mar, Aun allí me guiará tu mano,  Y me asirá tu diestra.  Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; Aun la noche resplandecerá alrededor de mí. Aun las tinieblas no encubren de ti, Y la noche resplandece como el día; Lo mismo te son las tinieblas que la luzDios siempre nos ve. Dios conoce todos nuestros sentimientos y pensamientos. Conoce nuestras alegrías, tristezas, desesperación y aflicciones. Y, no es indiferente a eso. No existe ninguna circunstancia de nuestra vida que escape al conocimiento de Dios. Pero tampoco existe ninguna situación que escape a sus cuidados amorosos. “EL ROI” nos conoce, conoce nuestras situaciones y problemas. Conoce nuestra angustia y nuestro dolor. Confiemos en él, rindamos nuestra vida en sus manos.  Él convertirá nuestra noche más oscura, en un esperanzado amanecer.

¡Qué la gracia y la paz de Dios sea sobre su vida!

En Cristo,  Julio Fernández