Lectura Bíblica: Colosenses 2:8-10
Versículo destacado: “Y vosotros estáis completos en él que es la cabeza de todo principado y potestad” Colosenses 2:10
Tema: Completos en la plenitud de Cristo.
Comentario: En el versículo 4 de este capítulo, Pablo había advertido a los colosenses que no se dejaran engañar. Ahora, en el versículo 8, el tono se vuelve más imperativo y enfático reclamando atención urgente. El llamado es: “¡Mirad!”, “guardaos”, “tened cuidado”, “presten atención”… ¡estén siempre vigilantes! No se descuiden, no se puede bajar los brazos. Los falsos maestros están rondando y, a ustedes, nadie los debe engañar, pues los enemigos del evangelio son muy astutos. La versión Latinoamericana, traduce: “Mirad que nadie os lleve en despojo” (ver.8) como diciendo que se evite el ser llevado cautivo, ya sea por un secuestrador o un traficante de esclavos. Los colosenses corrían el riesgo de ser capturados y ser encarcelados en las prisiones del error. El mismo riesgo corremos los cristianos hoy. Debemos evitar ser cautivados por personas que usan señuelos de ideas o propuestas atractivas para alejarnos del Evangelio y de la iglesia de Dios. Ellos utilizan “vanas filosofías” o sea ideas que, pretendiendo ser sabias y sofisticadas, en realidad, no sirven para nada. Si bien son presentadas con apariencia de importantes, no son más que huecos delirios humanos y pomposos disparates. Pablo no condena el estudio, el razonamiento, la lógica ni la preparación académica. Él condena toda ideología o enseñanza que, basándose en pensamientos y tradiciones puramente humanos, restan gloria e importancia a nuestro Señor Jesucristo.
En el versículo 9, Pablo explica su razón de por qué Cristo es superior. Él dice que en el Señor Jesús “habita corporalmente toda la plenitud de la deidad”. Esta es una frase extraordinaria que enfatiza la divinidad de Cristo. Jesús no es una criatura, Jesús es el Creador. En Jesús “habita”, vive como en su propia casa “toda plenitud”. No dice que vive algo de Dios, sino que expresa que, en Cristo, vive la completa y total plenitud de la Deidad. Es decir, en él está presente la grandeza de la esencia misma de Dios. Jesús no comparte sólo los atributos de divinos, sino que su naturaleza misma es divina. Pero hay un detalle más que debemos destacar. Dice el texto que, en Cristo, habita“corporalmente” la naturaleza de Dios. Pablo nos está diciendo que no debemos olvidar que Jesús sigue siendo hombre, aunque con un cuerpo glorificado (Filipenses 3:21; 1 Timoteo 2:5). Es decir, nuestro Señor Jesucristo tiene un cuerpo glorificado que es habitado por la plenitud de la esencia de la Deidad con todos los atributos y poderes divinos. Esto lo hace un ser único y extraordinario superior a cualquier criatura, ya sea ésta arcángel, ángel o cualquier otro poder.
Los falsos maestros enseñaban que, para alcanzar la salvación y la comunión con Dios, había que conseguir una plenitud que estaba desperdigada por el universo entre diversos poderes angelicales. Pablo niega esto en forma contundente. Toda la plenitud de Dios, se halla en un solo lugar. No está esparcida por el universo entre los poderes creados. Toda la plenitud se halla completamente en la persona del Cristo glorificado. Por eso, el evangelio enseña que sólo a Cristo debemos buscar y seguir.
Llegamos al versículo 10, un pasaje importantísimo que dice: “vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad”. El cristiano es hecho completo mediante su unión con Cristo. No necesita el conocimiento oculto y especial que decían tener los falsos maestros gnósticos. Tampoco necesita buscar relación con los poderes angelicales a los que estas personas atribuían una importancia trascendental. No, el cristiano no necesita relacionarse o depender de ningún tipo de mediador para conocer o llegar a Dios y disfrutar de la salvación. El creyente está completo, no en una criatura o en un ángel. ¡El creyente está completo por su unión eterna con el Hijo de Dios! Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres y es el ser en el que habita toda la plenitud de la Deidad. El cristiano está completo en Cristo, quien es también la cabeza, la autoridad y el sustento de toda otra autoridad y del universo mismo. Cristo nos hace plenos y completos porque al habitar en él toda la plenitud de la Deidad con esa plenitud satisface todas las necesidades de una persona. La buena noticia es que, teniendo a Cristo, no hay nada más que buscar ni nada más que nos falte. ¡Agradezcamos a Dios por esto y disfrutemos de nuestra posición plena y privilegiada en Cristo!
¡Qué la gracia y la paz de Dios sea sobre su vida!
En Cristo, Julio Fernández
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